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Empresas Familiares: Turbulencia Emocional
 
La empresa familiar es problemática por naturaleza, por constitución, por ser un sistema complejo con intereses individuales encontrados.

Los últimos artículos y libros publicados sobre Neurociencia, Coaching y Ontología del lenguaje, convergen en definir que somos seres básicamente emocionales. Que son las emociones las que definen nuestro comportamiento y que los estados emocionales definen nuestra predisposición a actuar y a ver posible o imposible lo que pretendemos alcanzar.

Según las prácticas de Neuromarketing, todas nuestras elecciones son emocionales, entonces se pretende generar determinadas emociones en los clientes en cada contacto con la empresa.

Elegimos emocionalmente y luego, analizamos y justificamos racionalmente esa elección.

El "Pienso, luego existo" de Descartes que nos definía como seres racionales, ya no tiene asidero teniendo en cuenta los últimos estudios de la Neurociencia.

Estas disciplinas también agregan una nueva afirmación, nuestro cerebro (sistema nervioso) es extremadamente plástico, podemos modificar nuestra forma de percibir el mundo, podemos aprender mucho más de lo que imaginamos, no estamos atados a "nuestra forma de ser". Somos maleables.

El coaching ontológico también plantea que "Actuamos como somos y también somos como actuamos". Esto quiere decir que si nos comportamos de determinada manera podemos cambiar nuestra esencia.

Y que tiene que ver todo esto con las empresas familiares?
El sistema Empresa Familiar y por ende todos los involucrados en el mismo, viven en una constante "tormenta emocional".

El sistema familia, con sus afectos, el sistema propiedad con su búsqueda de seguridad y ambición y el sistema empresa con su búsqueda de realización personal, son generadores de constantes emociones encontradas, y es esto lo que genera los conflictos.

La pregunta más frecuente que hacen los empresarios, en las charlas y conferencias, es "cuando debemos comenzar a hacer algo en nuestra empresa familiar?"

La respuesta es siempre la misma," En cualquier momento, siempre que no haya conflictos".

Cuando el conflicto aparece, comienzan a jugar "otras" emociones. Entonces, entrar en razón es mucho más difícil.

Las veces que me llaman de una empresa familiar, con un conflicto ya estallado, es muy difícil encontrar puntos de encuentro y consenso, es más fuerte, muchas veces, la emoción negativa, que la posibilidad de hacer algo juntos.

Y el mayor problema es que al hacer reuniones individuales, con el objetivo de ver la posibilidad de comenzar a negociar por intereses y no por posiciones, siempre llego a la misma conclusión:

TODOS TIENEN RAZÓN!!! TODOS TIENEN RAZONES VALEDERAS PARA SENTIR LO QUE SIENTEN.

Me costó mucho trabajo entender este contrasentido: cómo podía ser que pensando dos cosas totalmente diferentes, sobre un mismo problema o situación, los dos estuvieran en lo cierto?.

Y la respuesta es muy sencilla: los dos están jugando el juego de la empresa familiar, con sus emociones y sus ganas de que todo ande bien. Pero el problema es que cada uno juega un juego distinto. Cada uno tiene sus propias reglas y sus propios objetivos, entonces es imposible que puedan compartir esos ámbitos sin estar enfrentados.

Cada uno está en lo cierto, de acuerdo a "sus reglas del juego", a lo que espera del comportamiento del otro, de acuerdo a "sus límites del campo de juego".

Imaginen un partido donde la mitad de los jugadores jueguen al futbol y la otra mitad al rugby, unos pidiendo penal cuando el otro equipo toma la pelota con la mano y los otros pidiendo lo mismo cuando el otro da un pase hacia adelante. Unos festejando el gol cuando pelota pasa dentro del arco y los otros cuando pasa por arriba del travesaño.

Para alinear las emociones, para jugar todos el mismo juego es imprescindible definir reglas comunes. No hay otra fórmula de éxito que definir a que vamos a jugar, con que reglas y para que jugamos.

El manejo de las emociones define la nueva inteligencia de las organizaciones, en la empresa familiar es imprescindible alinear al juego emocional. Definir reglas de juego, objetivos, limites y posibilidades.

Somos seres básicamente emocionales. Actuamos como somos, pero también somos como actuamos. Esas reglas de juego harán que actuemos de determinada manera, por lo que definirán nuestra percepción de la familia empresaria "unida por un futuro en común"

Ing. Santiago Antognolli